miércoles, 8 de febrero de 2017

Tratantes de Ganado...

Este cartel de mi colección me hace recordar que en Medina de Rioseco, todas las semanas desde hace siglos, desde que los reyes concedieran los privilegios de las ferias anuales, alrededor del Mercado de Ganado se reúnen, hombres y mujeres que luchan en el medio rural para la supervivencia, creando oficios que hoy en día están en peligro de extinción.

Cartel anunciador de una Feria de Ganado en tiempos de la República
25 de abril de 1932, como curiosidad del mismo, indicar el nombre de la plaza
cambiado por el nuevo régimen político.

Uno de estos oficios son los Tratantes de Ganado, oficios que con el tu a tu, y con la viva voz conseguían cerrar tratos, sin grandes complicaciones y eso si, sin tener que pasar por notarios, la palabra de estos iba a misa. con un simple apretón de manos, quedaban cerrados los negocios.

Este oficio era transmitido de padres a hijos, pasando este como si de herencia se tratase, siendo este oficio muy difícil de aprender, ya que requería toda capacidad de persuasión y mucha labia, no calentarse y tener temple necesario con cada venta, todas estas cosas hacían que este oficio, fuera respetable y admirado por parte de la gente ajena a este negocio.

Los tratantes eran una enciclopedia de la comarca, ya que andaban los caminos y los pueblos y eran una fuente de información de primera mano.
Si nos trasladamos a uno de estos mercados, una de las operaciones normales era esta, con su tradicional ritual, el ganadero acudía con la intención de vender, y el tratante de comprar, tanto uno como el otro estaban informados de los precios, antes de entrar en trato. 
El ganadero le pedía una cantidad por el ganado y este normalmente pedía por este mas dinero del que cotizara en mercado, en cambio el tratante, enumeraba una serie de defectos en el animal para así bajar el precio de este.
A continuación lo normal seria, por parte del comprador la retirada, para ver otros tratos y así dejar con la duda de la compra al ganadero, además al tratante le venia bien, para así, valorar el precio del trato anterior.
Al rato el tratante, volvía para volver a tratar con el ganadero y así poder llegar algún acuerdo entre ambas partes, el trato se cerraba con un apretón de manos y este por ningún motivo rompería ese trato, ya que se tendria que despedir de volver hacer tratos, ya que esto correría como la pólvora y todo el mundo dentro de este gremio, se enteraría y no volvería hacer un trato.
Un gran oficio que traía, a la localidad riqueza, llenando pensiones y casas de comidas, a donde finalizaban a veces los tratos...

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